EL CRIMEN DE LOS DIOSES III: La pescatera. Más dibujos.

Dibujos para pedir disculpas o para declararse amor ?
Bellver. Mallorca. Fantasia Epica. Joana Pol.



Bellver. Mallorca. Fantasia Epica. Joana Pol.Bellver. Mallorca. Fantasia Epica. Joana Pol.

Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.



Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.





Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.







Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.







Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.





Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.




Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.



Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.



Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.




Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.




Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.






Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.


Yo he sido pescatera durante muchos años, y aunque he tenido muchos trabajos diferentes y de todos conservo buenos recuerdos, el de pescatera es el que más me ha gustado. Mis recuerdos más bonitos de cada trabajo que he hecho son muy diversos: me encantaba conducir en el rent-a-car, y barrer la acera en la boutique (me sentía como la ratita presumida y saludaba a todo el mundo por la mañana), me gustaba el olor del pan caliente cuando trabajé en el horno, y tratar con clientes snobs cuando vendía coches en la Toyota. Mi sueño de anoche estuvo relacionado con mi época de pescatera. Ese trabajo tiene muy mala fama entre la gente, porque se dice que el pescado huele muy mal. Pero el pescado fresco no huele mal, al contrario, huele a mar. Me gusta cómo huele el mar. A lo largo de mi feliz carrera de pescatera tuve que soportar a compañeros que no limpiaban bien la mesa, los utensilios o cualquier cosa que pudiera haber estado en contacto con el pescado. Desgraciadamente, es un producto que se corrompe muy rápidamente, y en verdad el olor a pescado corrompido es horroroso. Tuve la suerte de no tener que despachar pescado en esos mercados donde se juntan varias decenas de pescaderías, puaj. En el pequeño despacho de pescado que teníamos en la Calle Desierto de San Juan, a mediodía olía a jabón durante una horita, y luego a limón o a mandarina, porque dejábamos la piedra preparada para la madrugada siguiente con espirales de la piel de esos cítricos. La mandarina me gustaba más, pero no había todo el año. Limones sí. Nos levantábamos a las cuatro y media de la mañana para ir a la lonja, y durante hora y media paseábamos entre miles de cajones de pescado, escogiendo sólo lo mejor y regateando precios, en lo que a mí me iba muy bien, porque mis rasgos infantiloides y mi sonrisa inocente me facilitaban mucho tal menester. Luego comprábamos dos sacos de escamas de hielo (yo siempre me comía algunas, me encanta masticar hielo). Mi desayuno solían ser media docena de gambitas crudas, que pelaba y me comía con auténtica fruición, todo un lujo que se me permitía porque era una excelente vendedora y me tenían muy mimada. Cuando llegábamos a la pescatería, yo misma disponía los pescados con gran rapidez, introduciendo mis manos entre el hielo y tocándolos lo menos posible, no porque me dieran asco (al contrario), sino porque mis manos calientes podían estropear la mercancía. El último paso siempre era colocar las rodajas de limón y naranja y los ramitos de perejil que habíamos preparado la víspera. Cuando abríamos, a las 7 de la mañana, mi delantal blanco olía a plancha, a limpio. Y de la piedra de pescado se desprendía el olor a mar. Anoche soñé que despachaba ejemplares de mi libro desde la piedra de pescado. Los libros estaban rodeados de escamas de hielo y rodajas de limón y mandarina.



Fantasia epica. Joana Pol. Bellver. Mallorca.








Primera entrega de la tetralogía "Bellver".
Info@mallorcafantastica.org

www.joanapol.com



9 comentarios:

RosaMariaCastrillo dijo...

Tienes la magia de convertir el oficio de pescadera en pura poesía, en un cuento, digno de llevar ante el público convertio en un ballet.

Jamás pude pensar que vender pescado pudiera ser algo tan bello, visto como me lo has hecho ver tú, con ese cariño, y con esa ilusión.

Un beso, artista.

Rosa María Castrillo

Beaumont dijo...

lo cotidiano en hermoso.

Antonia Romero dijo...

¡Qué sorpresa! No sabía que tenías blog, Joana. En cuanto a tus dibujos, son como tú: arrolladores y exhuberantes.
No sé si lo sabrás pero en la literatura catalana siempre han puesto a las pescateras como mujeres voluptuosas y muy sexys.
Un beso y ¡enhorabuena!

Mónica dijo...

Ciao Joana,

Es sábado y me he permitido el lujo asiátiaco de levantarme a la hora de comer. Mi café lavazza, no tomo otro, es un olor del que pienso ya no podría prescindir y si tuviera que hacerlo, lo tengo lo suficientemente atrapado para no perderlo. Mezclar el aroma del café con tus recuerdos ha sido todo un placer para los sentidos. Por cierto te doy la razón, para mí el pescado siempre me ha recordado el olor del mar.
Un beso,
Mónica

catalogo electronico dijo...

pues sigue como pescatera porque dibujando das puta pena.

joana pol dijo...

Uy, pues que no te dé pena, porque me lo paso muy bien dibujando. Yo dibujo cuando los demás no hacen nada. Cuando me hacen esperar en alguna sala de espera (dentista, médico, para renovarte el carnet, etc.). Cuando hay retenciones en la circulación. Cuando voy en tren o en autobús. Cuando acudo a algún acto social o político aburrido. Cuando no estoy a gusto con lo que en ese momento me rodea. Llegados a este punto muchos de mis amigos, si llegan a leer esto, pensarán con alarma e incluso alguno con enfado que a veces, mientras tomamos café y conversamos, saco mis lápices y me paso el rato dibujando, aunque colaboro en la conversación siempre que se tercie. En vez de bostezar, me pongo a dibujar. ¿Qué tiene de malo?

Que no, que no. Que no te dé pena ninguna, que yo con lápices en la mano y una hoja de papel soy la criatura más feliz del mundo entero.
:-)

Candy dijo...

jajaja eres genial joana

Mallorquín dijo...

Joana, sin duda eres de esas pocas personas que todo lo que intentan hacer les sale bien.

Porque está claro que como pescadera lo hacías muy bien.

Basta ver cómo describes el oficio para darse cuenta que sabías hacerlo muy bien.

Y si una persona en poco más de un año pasa de ganarse la vida de pescadera, a publicar -según he visto registro de isbn- tres libros, uno tras otro, a cumplir más de un año en un programa de radio, trabajar de reportera -te vi en el stand del periódico en el Dijous Bo, yo soy amigo de tu jefe-, y por si fuera poco a cada momento en televisión.

Joana Pol, he visto todas las entrevistas que tu organización cuelga en youtube y tu intervención en la tertulia del programa de Maria de la Pau Janer en IB3-TV -que me gustó mucho-, tienes mucho aplomo y sabes hacerte oír.

Lo último que he visto de ti es un reportaje que salió el otro día en Quin Estiu! de Ib3-tv y estuviste muy bien -espero que también lo colguéis en internet-.

Que no te espanten, Joana, los comentarios anónimos adversos, que son sólo un síntoma más de que eres una persona muy especial.

He visto en otra entrada tu interesante debate sobre el anonimato, y no puedo estar más de acuerdo contigo.

Las palabras escritas por una mano perfectamente identificada, tienen un valor del que carecen los anónimos, incluso en el caso de expresar mentiras o falsedades, las mentiras "con denominación de origen" como se me ha ocurrido llamarlas, tienen un gran peso.

Los anónimos nadie con un mínimo de sentido común puede concederles apenas atención, se quedan en la anécdota, a menudo desagradable.


Yo he decidido firmar como mallorquín, es poco menos que anónimo, así que mis palabras tampoco pueden tener en este caso mucha relevancia.


No espero poder inclinar la balanza a tu favor frente a quienes nos puedan leer en el mundo cibernáutico.

Pero al menos espero que, por ser persona positiva como has demostrado ser, al menos para ti personalmente estas palabras mías sí que sirvan de algo.

Bona feina, Joana Pol.

I firma un mallorquí.

Anónimo dijo...

Al final tendre que comprarme tu libro, ya que todo el mundo habla tan bien de el. He visto la reseña en Regina Irae y no puedo menos que darte la enhorabuena.

Rafa Rodra